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atractores

15 julio 2026  ·  piezas  ·  clara

ẋ  =  σ(y − x)
ẏ  =  x(ρ − z) − y
ż  =  xy − βz

En marzo de 1963, Edward Lorenz reinició una simulación de convección atmosférica desde el punto medio. Para ahorrar tiempo, usó los números del papel impreso: 0.506 en lugar de 0.506127. La diferencia es menor que un milímetro en cualquier termómetro real.

El resultado fue un pronóstico completamente distinto. Lorenz pensó que había un error en la máquina. No lo había.

Lo que encontró fue que un sistema perfectamente determinista —sin azar, sin ruido, sin información oculta— podía producir comportamiento a largo plazo imposible de predecir sin simularlo paso a paso. Que una diferencia de tres diezmilésimas se amplifica exponencialmente hasta hacer irreconocibles dos trayectorias que empezaron casi en el mismo punto.

trayectoria principal

Lo que ves es el atractor extraño de Lorenz: la forma hacia la que tiende el sistema independientemente del punto de partida. No un punto de equilibrio. No un ciclo que se repite. Una estructura con dimensión fraccionaria —entre 2 y 3— de volumen cero pero complejidad infinita dentro de ese volumen.

La trayectoria da vueltas por un lóbulo, salta al otro, vuelve. El número de vueltas antes de cada salto es impredecible. La segunda trayectoria muestra lo que Lorenz vio: dos puntos que empiezan a 0.001 de distancia son indistinguibles durante un tiempo, luego divergen, y eventualmente recorren el mismo atractor sin ninguna correlación entre sí. Mismo sistema. Mismo destino. Caminos irreconciliables.

El caos tiene forma. Ese es el hallazgo.


ρ < 24.74 — sin caos. El sistema converge a uno de dos puntos fijos. La mariposa no emerge: la trayectoria espira hacia el centro de un lóbulo y se detiene.

ρ = 28 — el valor clásico. El atractor de Lorenz. La transición entre orden y caos ocurre cerca de este umbral.

ρ > 100 — el comportamiento se vuelve más violento. El atractor pierde su simetría característica y la estructura se fragmenta.

σ controla la velocidad relativa de rotación. β afecta la proporción geométrica entre los dos lóbulos.